Aprendiendo a apreciar el talento doctoral

Algunas semanas atrás tuve la oportunidad de asistir a la primera reunión de becarios de Colciencias en el Reino Unido, en el consulado de Colombia en Londres. Viviendo en el exterior siempre es muy grato y estimulante conocer otros colombianos que están en el mismo plan que uno, asumiendo el gran reto que es estudiar un Doctorado. En Inglaterra es tradición que cualquier evento de tipo académico, sea un congreso, o una charla de un profesor invitado especial, termina en el tradicional Pub, lugares donde aún se respira el olor añejo de una tradición que remonta siglos atrás.

Es en este tipo de ambientes, acompañado de una cerveza, que uno puede entrar a discutir confidencias, sin tener que incurrir en el ambiente protocolar y políticamente correcto que acompaña una discusión cuando un grupo de desconocidos se reúnen por primera vez. No puedo negar que había cierto aire de tensión en el ambiente, pues aunque el evento tenía un objetivo de fomentar el ‘networking’ y la colaboración entre diversas disciplinas, varios becarios con los que hablé expresaron preocupación por temas que nos afectan seriamente. Por ahora me voy a concentrar en dos inquietudes concretas, la primera ilustrada por un estudiante que enfrentó recientemente el miedo que cobija a los que estudiamos en el Reino Unido: quedarnos sin fondos para terminar el doctorado. ¿Cómo así, si Colciencias lo que otorga es una beca? No precisamente. Esta entidad en mi caso ofrece un ‘crédito condonable’ por un monto destinado hacia estudios de postgrado, esto comprende básicamente matrícula, manutención y tiquetes de avión; cabe aclarar que estas condiciones varían entre convocatorias lanzadas anualmente. Con la escalada del dólar de casi un 30% en lo corrido del año, los costos de estudiar en el exterior se han inflado de forma que ha puesto en aprietos a varios becarios de Colciencias en el Reino Unido. En el caso de una persona que en estos momentos ya está enfrentando esta situación, fue comunicada que en Febrero del 2016 recibiría su último desembolso de Colciencias, pues habría ya gastado el tope máximo del crédito condonable. Esta persona ahora se ve en la angustia de cómo gestionar recursos para finalizar su Doctorado, porque Colciencias no muestra flexibilidad al respecto.

Aquel día, muchos de nosotros dudamos sobre la prudencia de comprar una cerveza en el Pub, aun cuando ofrecían descuentos para estudiantes. Este mes de agosto esperamos con ansiedad el segundo desembolso del año para sostenimiento, que debemos administrar con prudencia hasta que se acabe el año. En los grupos de Facebook de beneficiarios de Colciencias, este mes varios anuncios preguntaron si ‘ya pagaron’. El día del encuentro no ‘habían pagado’, y en mi caso hasta la tercera semana de agosto recibí el esperado monto para sostenimiento.

Estudiar en el exterior es una experiencia de satisfacciones y angustias. No imagino algo más gratificante que poder dedicarme a explorar en toda la profundidad posible un tema de mi interés, desde el rigor académico. Pero estudiar en el exterior no está libre de dificultades. Comparto la opinión de un colega, quien en medio de estos aprietos presupuestales y de desembolsos a destiempo, me comentó que para él ha sido difícil enfocarse en sus estudios las últimas semanas, en medio de la incertidumbre por la escalada del dólar y la demora en los desembolsos. Haciendo cálculos con el nuevo precio del dólar, no tendría financiación para estudiar los últimos seis meses de su doctorado. Es una incertidumbre apabullante.

Temo que estos casos reciban poca empatía por parte del lector, pues en Colombia estamos acostumbrados a que el estado no aporte mucho al ciudadano. Por el contrario, se supone que mejor debemos estar agradecidos con el estado por lo que nos pueda dar, aun así no sea ideal; siempre es mejor algo que nada. Crecimos acostumbrados a pensar así. Se puede decir que nadie nos obligó a estudiar en el exterior, y como recalcan beneficiarios de Colciencias en conversaciones sobre el tema, las condiciones están plasmadas en el ‘contrato’ que uno firma. Me pregunto si es insensato pensar en que el gobierno debería ofrecer una beca que garantizara el pago de la matrícula por la duración del doctorado.

Lo anterior representa un imaginario en el que para hacer ciencia se requiere angustia y sacrificio. Esto se ve reflejado en el ‘contrato’ de Colciencias con sus beneficiarios y la atención suministrada. Desde la universidad, el futuro científico colombiano tiene que sortear laboriosos permisos para colectar muestras en el campo, o acostumbrarse que los reactivos que necesita pueden tardar meses en llegar. En algunas ocasiones, los investigadores deben recurrir al uso de metodologías e instrumentos obsoletos, y poner a prueba su ingenio en cada momento. Esto es motivo de orgullo, y nos preciamos que ese ingenio, en el exterior, es reconocido. Dado que el próximo año se planea un recorte al presupuesto del 20% para Colciencias, este ingenio que sortea todo tipo de obstáculos se pondrá a prueba al máximo.

Transferir el riesgo de las fluctuaciones del precio del dólar al estudiante puede parecer una manera eficiente de organizar el programa de investigación doctoral, pero son los investigadores del país quienes reciben el impacto. Los beneficiarios de Colciencias que deseen condonar su crédito deben regresar al país para hacer actividades de ciencia, tecnología e innovación, en un contexto en el cual para hacer ciencia hay que sacrificarse. Al encontrarse con una realidad tan distinta a la que se da en países del ‘Norte’, difícilmente los investigadores Colombianos declinarían una oferta en el exterior. Sí, podemos pedirles que regresen al país, pero no podremos retenerlos por mucho tiempo. Esto podría cambiar si Colciencias y otras entidades mostraran un mayor compromiso con el talento humano, con unas becas con mejores condiciones, y con programas diseñados para garantizar una inserción exitosa de los Doctores en el gobierno, la academia, y el sector productivo.

Para terminar, pregunto: ¿queremos que el país retenga el mejor talento colombiano? Para hacerlo, hay que transmitirles la idea que el país se preocupa por ellos, desea brindarles las mejores condiciones, y que ellos hacen parte de un gran esfuerzo por repensar y construir un mejor país. Pero por ahora, no se ven indicios de que esto esté ocurriendo. No pongo en duda que los beneficiarios de Colciencias podrán sortear obstáculos para terminar su doctorado, luego del alza del dólar. El que haya obstáculos que posiblemente los distraiga o desvíe de sus investigaciones, no serán preocupación para Colciencias. El resultado final será el mismo, un doctor más para sumar a las estadísticas.

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